Las campañas de publicidad no son una lista con pros y contras de un producto ni tampoco son oscuras teorías conspiranoicas de mensajes subliminales para crear autómatas de consumo.
Es enseñar el valor que diferencia a tu producto de los demás y sobre todo, enseñar qué problema le resuelve al cliente final. Es como decir: mira, estoy aquí, te lo cuento para que lo sepas; y sí, voy a divertirte, emocionarte, deslumbrarte o sencillamente convencerte contándotelo. Luego tú puedes hacer lo que quieras.
Mal que nos pese, las campañas de publicidad no son tan sencillas y no manipulan tanto como para atribuir los méritos del pleno éxito o fracaso de un producto.
Asociación Galega
de Deseño