A veces hacer un rediseño de marca puede llegar a ser más complicado que crear una marca nueva. Vosotros los clientes soléis decir: "nah... quiero darle un toquecito, renovarla un poco y que se vea más actual" y detrás de esta terrorífica frase se esconde un "cámbiala sin cambiarla" o "que parezca distinta pero que no parezca que ha cambiado".
Por si fuera poco, se añaden dos ingredientes que complican la mezcla: la costumbre y el factor afectivo. La costumbre nos hace reaceos a los cambios. Las nuevas versiones o son muy buenas y muy necesarias, o no suelen gustar. Y el factor afectivo ya es algo contra lo que no se puede luchar: "hemos pasado tantos años con esta marca, que nos da pena cambiarla..."
Pues contra todo este temporal de viento y marea, salieron adelante estos rediseños de marca en donde en algunos casos, las marcas antiguas superaban la treintena.
Asociación Galega
de Deseño